CONCLUSIONES XV CONGRESO GRUPO IBERICO DE AGUILUCHOS (GIA)

 

Los pasados días 22, 23 y 24 de Noviembre, en el Centro Nacional de Educación Ambiental de Valsaín (La Granja de San Ildefonso – Segovia), se ha celebrado el XV Congreso del Grupo Ibérico de Aguiluchos (GIA), con la asistencia de más de 80 participantes, que durante los 3 días han estado trabajando sobre la situación en que se encuentran los aguiluchos y las posibles recomendaciones y medidas a adoptar para la supervivencia de sus poblaciones.

Entre los asistentes y participantes en las presentaciones se ha contado con técnicos de algunas Comunidades Autónomas, representantes de grupos conservacionistas de Holanda, Alemania, Reino Unido, Francia y, por supuesto, Portugal. Asimismo, ha participado un representante de UPA (Unión de Pequeños Agricultores), con una presentación sobre «Desafíos en la producción de cultivos extensivos de secano».

De las presentaciones realizadas, que pueden verse en la página web del Congreso (https://xvcongresoaguiluchosgia.es), hay que destacar que la Península Ibérica (sobre todo España) sigue siendo un país muy relevante para la población europea de Aguilucho cenizo, por lo que la responsabilidad comunitaria para la conservación de esta especie es importante. En cambio, la evolución del aguilucho cenizo (Circus pygargus) y el aguilucho pálido (Circus cyaneus) muestra un descenso global en España cercano al 25% y 40%, respectivamente, entre 2006 y 2017. En algunos territorios el aguilucho cenizo ha disminuido más de un 70% en ese periodo, o hasta un 45% en los últimos 5 años. En Portugal, el área de distribución de los aguiluchos cenizo y pálido ha disminuido 60% y 63% (respectivamente) entre 2005 y 2018.

Las presentaciones también destacaban que se están realizando muchos y adecuados esfuerzos en la protección del aguilucho cenizo frente a la cosecha en Comunidades como Extremadura, Andalucía, Cataluña, la Rioja, mientras que en otras Comunidades sólo existen campañas locales promovidas por ONGs, sin que exista una estrategia administrativa (como en Castilla y León, Castilla la Mancha, Madrid, Navarra), o no existe nada (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco). Asimismo, las presentaciones indican que existe un problema en las zonas de vegetación natural, por lo que serían necesarias acciones más allá de las campañas de protección. Por ejemplo, la situación es particularmente preocupante en territorios como Galicia, donde los cultivos forestales intensivos de pinos y eucaliptos sobre los hábitats de nidificación, así como las transformaciones de los prados en cultivos de maíz parecen ser las causas la drástica decadencia del aguilucho cenizo. Esta situación es similar a la del aguilucho pálido que por causas semejantes ha visto destruida buena parte de su hábitats en este territorio. Las poblaciones de aguilucho cenizo nidificantes en vegetación natural en el levante Peninsular también parecen estar sufriendo declives no observados anteriormente.

Por último, también se presentó información sobre estudios del aguilucho cenizo fuera de las zonas de reproducción. En este sentido, parece haberse observado un aumento de la mortalidad en la migración de retorno a las zonas de cría en relación a hace unos años. Esto podría indicar que existe una degradación de las condiciones en las zonas de invernada, quizá asociados al aumento demográfico, la actividad agrícola y ganadera, desertificación y sequías.

Es por ello que el GIA pretende solicitar para todo el territorio ibérico el cambio de estatus de conservación para estos dos aguiluchos y que sean incluidos como «En peligro de extinción», con sus consecuencias en medidas de conservación a implementar, que incluyan la redacción de planes de conservación regionales, nacionales o internacionales como corresponda.

Por el contrario, se constata un ligero incremento de población y de territorios del aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) en aquellas Comunidades donde se ha realizado el seguimiento, por lo que se propone desde este Grupo Ibérico de Aguiluchos (GIA) mantener las campañas de seguimiento que llevan a cabo en las diferentes Comunidades Autónomas.

 

 

Dentro de las conclusiones que se han elaborado en las diferentes mesas de trabajo que han tenido lugar después de las presentaciones realizadas por los diferentes ponentes, cabe destacar los siguientes aspectos:

El aguilucho cenizo y el pálido se enfrentan a una serie de amenazas y problemáticas entre las que se debe señalar el incumplimiento por parte de las diferentes Administraciones de las normativas y Planes de conservación, recuperación o manejo de las especies, o la ausencia de dichos Planes. Asimismo, el constante adelanto de la cosecha año tras año(asociado al cambio climático y a las estrategias agronómicas para combatirlo), lo que afecta directamente a los nidos de aguilucho cenizo y pálido que se encuentran en cultivos, y cambios en el uso del suelo perjudiciales para estas especies (aumento de cultivos leñosos en áreas agrícolas, y degradación o desaparición del matorral en zonas de nidificación en vegetación natural).

En general se constata que la Intensificación agrícola y el modelo productivista actual son incompatibles con la conservación de la biodiversidad. Está afectando a la pérdida de hábitats y a la calidad de los mismos. La concentración parcelaria para favorecer el aumento de la producción ha contribuido a la destrucción del paisaje y a su homogeneización, a la desaparición de la diversidad de cultivos, el aumento de los monocultivos, desaparición de los barbechos sin laboreos, aumento de la siembra directa, al incremento de los agroquímicos, al adelanto de la cosecha y otros laboreos, y, por supuesto, a la conversión de terrenos secanos en regadíos.

Resulta preocupante también el gran y desordenado desarrollo de infraestructuras de alta ocupación del territorio, como plantas de energía renovable fotovoltaica y eólica.

Aunque se constata que las campañas de salvamento están siendo efectivas, cumplen su función y colaboran en la disminución de la mortalidad de la especie por causas antrópicas, es necesario realizar más esfuerzo en el territorio para tener una mayor productividad de pollos volados por nido, así como tener estrategias de conservación más allá de la protección de nidos frente a la cosecha, si se pretende la supervivencia de las especies.

Es preciso trabajar por que la nueva PAC integre de forma explícita los objetivos de conservación de este territorio, y donde aparezcan unos mínimos en la eco condicionalidad, como el mantenimiento de lindes y barbechos y elementos del paisaje no agrarios, y que se trabaje por que las retribuciones medioambientales en el Pilar II incluyan las compensaciones económicas a los agricultores que retrasen cosecha para la protección de los aguiluchos. La conservación de nuestras zonas esteparias pasa por un desarrollo agrícola y ganadero sostenibles y respetuosos con la biodiversidad.

Es necesario también buscar alternativas financieras a la PAC para hacer gestión y conservación en medio agrario.

Es necesaria una Estrategia de Conservación de hábitats y especies esteparias a nivel nacional, y que sea preceptiva una coordinación de las actuaciones desarrolladas en distintas CCAA con el fin de desarrollar un Plan a nivel nacional.

Es necesario implementar un seguimiento nacional de aguilucho cenizo y pálido en Portugal, para que existan estimas de la población de estas especies que anida en el país y sea conocida su evolución temporal. Finalmente, es necesario seguir trabajando a nivel internacional para integrar información y gestión en zonas de invernada de estas especies.

Realizar una cartografía de zonas de alto valor ambiental para la conservación de las aves esteparias en las que realizar actuaciones para preservarlas. No será necesario que coincidan con otras figuras de protección establecidas en el territorio.

El Grupo Ibérico de Aguiluchos (GIA) entiende que estamos ante una situación muy preocupantes en la evolución de las especies, por lo que se tratará de coordinar actuaciones en los territorios manteniendo las características particulares de cada uno de ellos, como una organización que tratará de actuar ante las Administraciones Públicas (Estatal, Autonómica o Local) para que se cumplan las normativas vigentes, con el fin de mantener unos niveles poblacionales que garanticen la conservación de los aguiluchos en concreto y de las aves esteparias en general, y no pasen a ser especies mitológicas.